Considerado el primer gran escándalo de corrupción de la era kirchnerista, el caso Skanska comenzó a gestarse hace casi dos décadas. La causa penal se inició a partir de una denuncia de la Coalición Cívica y una revelación del diario Perfil, que pusieron bajo la lupa de la justicia tributaria la existencia de una red de empresas fantasma utilizada por la multinacional sueca para evadir impuestos y encubrir el presunto pago de millonarias coimas a funcionarios públicos.

El objeto central de la investigación, abierto formalmente en 2006 bajo la instrucción del juez Ariel Lijo y el fiscal Carlos Stornelli, consistió en determinar si existía un esquema de sobornos y sobreprecios para direccionar las licitaciones de las obras de ampliación de los gasoductos operados por Transportadora Gas del Norte (TGN) y Transportadora Gas del Sur (TGS). Sin embargo, la marcha del expediente se frenó en seco en el año 2011, cuando la Cámara Federal decidió revocar los procesamientos y sobreseer a los imputados.

De Vido y José López fueron condenados a cinco años de prisión por el caso Skanska

En esa primera etapa de parálisis judicial, la lista de sospechosos todavía no incluía a los máximos responsables de la infraestructura del país, como el entonces ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y su secretario de Obras Públicas, José López. El expediente permaneció prácticamente archivado a raíz que la Sala I de la Cámara Federal había declarado nula una prueba de vital importancia, lo que permitió que el entonces juez Norberto Oyarbide dictara los sobreseimientos que congelaron la causa.

Condenaron a Julio De Vido y José López a cinco años de prisión por el caso Skanska

El giro dramático que reactivó la investigación ocurrió cuando la Cámara de Casación validó de manera definitiva una grabación secreta de una auditoría interna de Skanska que previamente había sido descartada. En dicho material, el alto directivo de la compañía, Javier Azcárate, le confesaba al auditor Claudio Corizzo que la adjudicación de las obras estaba asegurada de antemano y detallaba la ingeniería montada para la distribución de los retornos ilegales.

Caso testigo

Con este nuevo impulso, el caso Skanska se convirtió en el caso testigo del entramado de retornos en la obra pública que marcó las investigaciones judiciales de los años siguientes. La reactivación de esta causa no solo acorraló judicialmente a De Vido por su responsabilidad política y administrativa sobre las cajas del Estado, sino que también funcionó como el puntapié inicial para abrir otras investigaciones como la posterior pesquisa sobre la constructora brasilera Odebrecht.